El Plan Regional de Ordenación del Territorio desarrolla, en el largo plazo, las directrices del Plan Nacional con énfasis en:

(a) los usos a que debe destinarse prioritariamente el territorio regional, de acuerdo a sus potencialidades económicas, condiciones específicas y capacidades ecológicas;  

(b) la localización de las principales actividades industriales, agropecuarias, mineras y del sector servicios;

(c) los lineamientos del proceso de urbanización y del sistema regional de ciudades;

(d) el señalamiento de los expansión sujetos a un régimen especial de conservación, defensa y mejoramiento del ambiente;

(e) la armonización de los usos del espacio con los planes de seguridad y defensa;

(f) el régimen de explotación de los recursos naturales, en función de la producción energética y minera;

(g) la localización de los proyectos de infraestructura de carácter regional y estatal; y

(h) los lineamientos de las redes regionales de transporte y comunicaciones, (Ley orgánica para la ordenación del territorio, 1983).