Según la  Constitución Política (2009) y la Ley de Planificación Integral del Estado SPIE, (777 de 2016), el ordenamiento territorial se entiende como la gestión de sistemas de vida, gestión de riesgos y cambio climático, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra, respetando la cosmovisión de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, comunidades interculturales y afro bolivianas, cuando corresponda y considerando: (a) la concurrencia y articulación de todas las entidades públicas, privadas y comunitarias representativas de cada jurisdicción territorial; (b) la regionalización de la planificación en cada jurisdicción territorial atendiendo a particularidades históricas, socio-económicas y culturales.

Los Planes Territoriales de Desarrollo Integral (PDTI) integran la planificación del desarrollo integral con el ordenamiento territorial, convirtiéndose en un solo instrumento de planificación territorial. Así, el PTDI contiene los elementos de desarrollo humano e integral, de economía plural, y de ordenamiento territorial, con un enfoque de gestión de sistemas de vida, gestión de riesgos y cambio climático, consolidando de forma gradual la articulación de la planificación del desarrollo integral con el ordenamiento territorial, en concordancia con la planificación del nivel central del Estado.